Caminaba seguro a tu lado
sobre la húmeda alfombra
en las penumbras de aquellas playas
iluminadas por una luna brillante
que seguía nuestros pasos.
Miramos juntos las estrellas
buscando la cruz del sur
y atentos oímos el mar
que entonaba su mejor canción.
Tus labios dieron fin a mis palabras
tus manos fueron encerrando mi cuerpo,
y al sentir tu corazón acelerar sus latidos
crecía en mi una llama de fuego intenso
que pasó a a ser eterna cuando fuimos uno.
Y ahora la luna y las estrellas , otra vez
pero en esta ocasión no las buscábamos,
ellas nos espiaban tal vez envidiosas
porque de esos cuerpos que se amaban
emanaba una luz mucho mas intensa
que la que ellas irradiaban ...